¿Qué es la ACES?

Escrito por: - 10 de enero de 2022
¿Qué es la ACES?

Cuarenta son los jóvenes que componen la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios. Se definen cómo antisistema y de inspiración marxista. Son uno de los pocos grupos de izquierda estudiantil con visibilidad y continuidad temporal. Su historia y presente, en la investigación de Marcos Sepúlveda. 

Por Marcos Sepúlveda / Fotos de Diego Urbina 

 Es viernes y más de cuarenta personas se encuentran pintando un par de lienzos, se preparan para una nueva jornada de manifestaciones. El sol golpea fuerte en el patio del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), organismo que fue tomado hace más de 180 días por este colectivo juvenil. Exigen que la institución gubernamental defienda a las víctimas de la represión policial y, a su vez, que el Estado indulte a los presos de la revuelta. 

Llevar una toma no es fácil. Menos para un grupo de adolescentes que, cuando ingresó a las dependencias de este instituto, pensó que esta movilización duraría un mes. Los vecinos del sector están molestos con la situación, ya que la ACES ha transformado esta casona –ubicada en Providencia, Santiago de Chile– en un centro de reuniones y tocatas. Por las tardes, abundan los debates sobre el estado de la política chilena. A veces, para pasar el tiempo, se ponen a rapear o vienen bandas musicales a tocar de forma gratuita. Hasta unas semanas atrás, los ciclistas movilizados asistieron a expresar su solidaridad los días domingo. No han dejado de recibir apoyo de colectivos y agrupaciones civiles protagonistas del #ChileDespertó. 

Hace un par de semanas, esta toma se volvió permanente y buscará transformar el INDH en un espacio para la organización del pueblo. Desde el INDH han mostrado preocupación por la potencial destrucción de su archivo y amenazaron con que, si faltaba un solo papel, se iban a querellar. No obstante, hace un par de días la asamblea hizo entrega de los archivos a funcionarios del Instituto.

La organización

Hablamos de adolescentes descontentos que, durante años, se han preparado para una sociedad que no existirá y que se hizo escuchar el 18 de octubre de 2019. Una generación cansada de las mesas de diálogos con los ministerios. Desde su fundación, se encuentran en una constante pugna con las autoridades, primero por las demandas educacionales, luego por mayores derechos para las mujeres, hoy por los presos en contexto de Revuelta Social.

Fundada en el último congreso de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES), realizado en 2001 por un grupo de estudiantes de izquierda, plantearon que la estructura partidista de esta organización no sería representativa del pensamiento del estudiantado. La FESES –desde 1948– había sido protagonista de las luchas estudiantiles y fue semillero de políticos como Andrés Allamand, Camilo Escalona y Víctor Osorio.

Pero la ACES no se concibe como una organización que reúna presidentes de centros de estudiantes, sino como un colectivo de estudiantes organizados. Esta orgánica no aspira coordinar todas las acciones de los estudiantes, sino que ser un espacio de convergencia donde queda descartada la jerarquización y la dirección central. 

Se definen como anti-capitalistas, anti-institucionales, anti-patriarcales, feministas y disidentes. Uno de sus fines es lograr una educación con control comunitario, en que la comunidad educativa tome decisiones de gobernanza.

“Es un espacio para la acción de los estudiantes secundarios organizados de Chile, compuesto por todos y todas quienes quieran a través de ella opinar y manifestarse”, indicó su exvocero Víctor Chanfreau en una entrevista del 2019.

Hitos

Su primer gran hito fue participar en las protestas estudiantiles de 2006, dónde marcharon más de un millón de personas. Estas movilizaciones visibilizaron la segmentación social del sistema educativo, la municipalización, el lucro, la desregulación del sector privado, los cobros por la educación, la PSU, así como el transporte público. Haciendo visibles los cuestionamientos al modelo neoliberal y poniendo –como eje central– la preocupación por la inequidad del sistema educativo.

Sus principales voceros fueron María Jesús Sanhueza (Vocera Liceo Carmela Carvajal, que en la actualidad se desempeña cómo voluntaria de la Cruz Roja Alemana); Juan Herrera (denominado como el Comandante Conejo, que hoy es sociólogo); César Valenzuela (Vocero del Confederación Suiza, hoy Constituyente por el distrito 9); y Karina Delfino (Vocera del Liceo 1, hoy alcaldesa de Quinta Normal).

En 2011 se unieron a las protestas de los estudiantes universitarios en donde exigían que el Estado brindará una educación pública, gratuita, de calidad, y que se prohibiera el lucro en la educación privada. Durante estas movilizaciones compartieron liderazgo con la recién creada Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (CONES), organización formada por centros de estudiantes de liceos emblemáticos de Santiago que no se sentían representados por la ACES. 

Desde esos años han disputado la representación del estudiantado y la forma en qué se logran los objetivos. La CONES, siendo más cercana a negociar reformas con los partidos políticos, en tanto la ACES, distanciándose y desconfiando de la negociación, busca lograrlo a través de la movilización o protesta. Mientras esta última mantiene una inspiración antipartidista y cercana al anarquismo; la Coordinadora ha sido liderada por estudiantes militantes del Frente Amplio, el Partido Comunista y el Socialista. No obstante, ambas organizaciones –con el pasar de la década– fueron perdiendo apoyo, ya que tras aprobarse la Ley de Inclusión, la gratuidad universitaria y el inicio del proceso de desmunicipalización del sistema público en 2016; las calles fueron, de a poco, despoblándose.

El movimiento estudiantil diluido, dio paso a una ola de protestas feministas en el 2018, en donde exigían que se acabara la violencia machista y el acoso en todos los niveles, principalmente en la Academia. Para octubre de 2019, ambas entidades tenían poco margen de convocatoria, pero pequeños detalles marcaron la diferencia entre el renacer y el declive. La ACES se negó a participar del intento de cooptar la manifestación popular por parte del Partido Comunista, mientras que la CONES se haría parte y entraría a la institucionalidad, siendo éste el sello de su fin; en paralelo, la ACES lideraba la funa de la PSU de ese año.

Los jóvenes revolucionarios

El trajín en la toma es constante. En una esquina hay un grupo pintando un lienzo que utilizarán en una nueva manifestación; otros se encuentran dentro ordenando las instalaciones; en tanto que un par están en la puerta, vigilando y controlando quien entra a la toma. De fondo suena Trap y en los rincones abundan las batallas de gallos. Todos son celosos con la prensa y los políticos. Al ingreso, mantienen un cartel donde se especifican las reglas del lugar, entre ellas: No tomar ni fumar en las instalaciones. Estas decisiones las tomaron en conjunto al comienzo de la ocupación. 

Gran parte de la sociedad ve a la ACES cómo adolescentes radicales, mientras que otros piensan que están jugando a la política. Algunos reconocen en ellos un rayo de esperanza, pues desde muy pequeños se encuentran vinculados a la política

Antonia Ronals y Gael Palepe son los actuales voceros de la ACES y se sumaron después de la Revuelta Social. Ambos tienen 17 años y egresaron de cuarto medio. Gael es de Maipú y Antonia de Colina. 

Ella viene de una familia política; su abuelo perteneció al Frente de Estudiantes Revolucionarios, tuvo familiares en el exilio y su madre dirige una organización contra la violencia obstétrica; en cambió, Gael se define como un “cabro de pobla”, es el primer vocero no binario de la asamblea y le gusta andar en bicicleta. Les une su admiración por la Unidad Popular, su espíritu revolucionario y las ganas de erradicar el capitalismo.

¿Cómo llegaron a la Asamblea coordinadora de estudiantes secundarios? ¿La revuelta los motivo?

Antonia Ronals (A.R): El 18 de octubre empiezo a cuestionar un poco más mi vida, el sistema. En ese sentido junto con mi mamá vamos a una asamblea, ella en representación de su organización, donde conozco a Víctor Chanfreu (…) Lo escuché hablar en la asamblea… Me llamó mucho la atención. Me acerco a él y comienzo a generar un acercamiento a la asamblea; durante todo el 2020 me hago cargo de la comisión de género de la Aces, que tiene una línea cercana al feminismo de clase, interseccional y luego de eso, asumo como vocera en la asamblea metropolitana anual. 

Gael Palepe (G.P): Yo no participaba en ninguna organización de estudiantes, ni pobladores, ni nada. Era como que me movía nomás y después fui cachando las páginas de Instagram que había y me metí a una organización que se llama Maipú Rebelde. Ahí éramos puros cabros que nos conocimos en una manifestación y comenzamos a convocar, a tener reuniones para ver qué hacíamos (…) Llegó la pandemia, todo bajo y la organización de nosotros también; luego de eso fui cachando que organizaciones de estudiantes estaban activas aún estando en pandemia (…) Sentía que había que seguir organizándose, a pesar de la pandemia. Vi que estaba la ACES súper activa haciendo cosas online, le hablé al vocero y me integraron al grupo.

¿Cuál es su pensamiento político?

(A.R): Yo me planteo como una persona totalmente anticapitalista y antipatriarcal, que no cree en las instituciones que tenemos hoy porque son burguesas. 

(G.P): Más que socialismo o comunismo (…) nosotros estamos en pos de construir la sociedad sin clase, sin un oprimido y un opresor; en donde estemos todos liberados al fin y al cabo.

(A.R): Me posiciono desde una izquierda revolucionaria porque me propongo un cambio y transformación de la sociedad (…) Una persona puede tener mucho pensamiento de izquierda, pero si se queda desde el sofá de su casa viendo las noticias y haciendo un análisis político súper profundo, no va a cambiar la realidad.

En ese sentido ¿Cuál es tu ideal de sociedad?

(A.R): Me imagino una sociedad que se haga a cargo del pasado porque no podemos comenzar sociedades de cero, sin entender que, anteriormente hubo y hay una violación sistemática a los Derechos Humanos; que hay una violación a nuestros ecosistemas tan brutal, que nos tienen en un cambio climático. 

Agenda post revuelta social

El 14 de noviembre de 2019 marcó un punto de inflexión en la Revuelta Social. En las calles había muerto la primera persona en Plaza Dignidad. La clase política debatía un acuerdo para redactar una nueva constitución y en el Palacio de Gobierno se discutía la idea de sacar nuevamente militares a las calles. El clima estaba tenso y –en la madrugada del 15– se gestaba un acuerdo para escribir una nueva carta magna, la cual permitió que el 25 de octubre de 2020, los chilenos aprobaran el inicio de un proceso constituyente y que, para mayo de 2021 eligieran 155 representantes; electos de forma paritaria y con escaños reservados para pueblos indígenas.

Con el inicio del proceso constituyente ¿Se justifica seguir protestando? ¿Sienten que la gente los ha dejado de apoyar?

(G.P): Con el tema de la Convención todo ha ido bajando poco a poco, más de la mitad de la gente que salió a manifestarse el 18 de octubre dejó de salir porque pusieron todas sus fichas en la convención. Nosotros no creemos en las institucionalidades, claramente no negamos que exista, el tema es si funcionan o no. Por años han prometido miles de cosas (…) y los pobres siguen siendo cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos.

(A.R): Tengo una opinión muy crítica sobre el intentar institucionalizar la Revuelta (…) Siento que desde la toma del INDH hemos logrado disputar ese relato que dice que la convención viene a terminar con la revuelta o que viene a solucionar todo lo que nosotros planteamos desde la revuelta. La Convención deja debajo de la alfombra, intenta olvidar o subsanar la violación sistemática a los Derechos Humanos y la prisión política en Chile (…) Se plantea una convención sin reparación.

(G.P): Creo que la Convención no va a lograr todos los cambios que nosotros necesitamos. Lo más probable es que no libere a los presos políticos, lo más probable es que no entregue libertad, justicia y reparación para las víctimas de la represión estatal; y eso es lo que nosotros estamos exigiendo. Va a generar uno que otro cambio, pero más adelante vamos a tener que volver a cambiar la Constitución. 

¿Existen presos políticos en Chile?

(A.R): El preso político es una persona que, en un contexto de revuelta –como lo fue el 18 de octubre– decide accionar contra el sistema, políticas sociales económicas y de represión. En ese sentido, nosotros consideramos presos políticos a compañeros que fueron detenidos por la Ley Anti-barricada, Anti-encapuchado y Seguridad Interior del Estado; porque hemos visto que solo han sido utilizadas para criminalizar a compañeros.

¿Quién quemó el metro también es prisionero político?

(A.R): Insisto. Un preso político es quien motivado por una idea de cambios sociales acciona contra un sistema. Eso engloba a todos los compañeros que en algún momento tuvieron acciones. La quema de los metros ha sido una situación que se ha puesto mucho en boga porque hay (estaciones de) metros que todavía no tienen culpables a pesar de toda la inteligencia que existe en Chile. 

Antonia, Gael y los cerca de 40 jóvenes que pertenecen a esta organización continúan luchando contra temas que para algunas personas resultan inalcanzables. Son de los pocos que aún protestan los viernes, siguen durmiendo al interior del Instituto Nacional de Derechos Humanos y esperan que el estado indulte a los presos de la Revuelta Social.