El fenómeno del Funk Carioca

Escrito por: - 28 de febrero de 2022
El fenómeno del Funk Carioca

Emancipación desde la exclusión

En las favelas de Rio de Janeiro nace este explosivo ritmo, uno que performea como resistencia del pobre, del negro, del malandro y de la mujer brasileña.

Por Nayive Ananías 

O pobre é humilhado e esculachado na favela
Diversão, hoje em dia não podemos nem pensar
Pois até nos bailes eles vêm nos humilhar

El pobre es humillado y puteado en la favela
Diversión, hoy en día no podemos ni pensar
Porque hasta en los bailes ellos nos vienen a humillar

MC Cidinho & MC Doca –  Rap da Felicidade

En la década de 1980, cuando en los morros de Río de Janeiro se desencadenaba una batalla campal entre los narcotraficantes poderosos y la policía coercitiva, nació el funk (funki es su anglicismo aportuguesado), la banda sonora de las favelas atemorizadas que, gracias a la influencia del hip hop, el soul, el synth pop, el disco y el Miami Bass, permitió la catarsis de los desclasados y parias de la sociedad carioca. Una liberación donde el cuerpo –mediante el baile– se transformó en un discurso hedonista y de resistencia para la población afrodescendiente, históricamente acusada de promiscua, subrepticia y nociva. 

No obstante, el menoscabo al funk –sobre todo a través de los periódicos, con sus titulares sensacionalistas– es un fenómeno que ya se había observado antes, en los años 40’s, con el samba. Para la crítica musical, la ramplonería en las composiciones sambísticas, la apología al submundo de los bares y lupanares, así como las danzas que reverberaban en batuques, propiciarían un bajo nivel intelectual y artístico, asociado al mundo del malandraje. Éste, como un espacio de peligro que congregaría a todos los involucrados en actividades ilícitas. En 1941, Ricardo Pinto, cáustico colaborador del Diário de Notícias —uno de los principales diarios de Brasil—, manifestó que el samba constituía “una basura horrorosa de letritas de alcantarilla” con un “hedor repulsivo de favela”.

La favela: desdeñada y perseguida

A inicios de los 90’s comenzó un proceso de demonización del funk: la prensa, en su afán doctrinario, instaló el imaginario de que el delincuente que solía robar en las playas de Copacabana e Ipanema, al caer la noche y arrasando con todo a su paso (los arrastões), descendía de los cerros al son del funk. Una concepción que, hasta hoy, se preserva. Una editorial del Jornal do Brasil, del 5 de junio de 1995, evidenció las reticencias respecto de los cultores y seguidores del funk:

“Basta dar una mirada perpendicular al perfil de los funkeros para dimensionar el universo de ellos. Actividad profesional dominante: vendedor ambulante u office-boy. Héroes: artistas funk y traficantes de las comunidades donde viven. Anti-héroes: policías y militares. Drogas: marihuana es la preferida por el precio y es raro el consumo de cocaína. Edad: de 10 a 25 años, pero la mayoría tiene 15. Origen: favelas, suburbio y Baixada Fluminense. Películas favoritas: las de terror y violencia” apuntó la publicación.

“En esa época comenzó una ola de moralización, de debate sobre la articulación del funk, con la violencia, en primer lugar. A partir de ahí, se especuló que esos asaltos fueron llevados a cabo por funkeros. Nunca se probó que, en efecto, fueran niños del funk. Por otro lado, en el funk siempre hubo –de una manera muy explícita– letras eróticas que hablaban de las relaciones sexuales, que siempre fueron estigmatizadas”, comenta Simone Pereira de Sá, profesora del Departamento de Estudos Culturais e Mídia de la Universidade Federal Fluminense (UFF), de Brasil. 

Para transmutar ese panorama, en 2009 la Assembleia Legislativa do Estado do Rio de Janeiro promulgó la Lei nº 5543, que declaró en sus seis artículos al funk como Movimiento Cultural y Musical de carácter popular. “Para evitar la criminalización, algunos funkeros ligados a la intelectualidad de izquierda afirmaban ‘El funk es Cultura’, como una valorización patrimonial”, complementa Felipe Trotta, vice-coordinador del Programa de Pós-Graduação em Comunicação de la UFF.

La consolidación

Esa validación paulatina del funk se consolidó en 2003, cuando en el TIM Festival de Río de Janeiro se estableció una noche dedicada al género. “Las mujeres del funk fueron invitadas a cantar con otras representantes del electroclash. Eso tuvo una enorme repercusión. Fue la primera vez que el funk no estuvo en las páginas policiales”, rememora Pereira de Sá. 

Ya en la era digital, a mediados de los 2000, el funk alcanzó una mayor visibilidad en el país: adolescentes subían a YouTube vídeos caseros –grabados en las favelas– creando coreografías mientras la Unidade de Polícia Pacificadora intentaba reprimirlos. En ese contexto, en un barrio de clase media, apareció una joven que registraba algunos covers y que fue descubierta, cual serendipia, por un agente discográfico: Anitta (28). En su narrativa, ilustra Pereira de Sá, reivindica la periferia: “En su canción, ‘Girl From Rio’, ella refuerza su origen popular: ‘Vengo de la favela, soy de allá’”. 

Pero, además de Anitta, existen otras mujeres que han luchado por legitimar el funk y por des-hegemonizarlo: Tati Quebra Barraco, Deize Tigrona, Valesca Popozuda, Andressa Soares, Ellen Cardoso, Dayane Cristina, Grace Kelly, Renata Frisson, Pocah, Rebecca y MC Carol. Esta última jamás imaginó que se convertiría en estrella del funk: “Nunca soñé con ser artista ni con la fama. Yo anhelaba ser policía. Me gustaba crear algunas frases chistosas. Y, con esas frases, subí al escenario, salté, bailé, canté y a todo el mundo le gustó”, nos cuenta desde Brasil.

Pero la inserción de las mujeres en ese género, dice MC Carol, ha estado supeditada a la óptica androcéntrica: “Las mujeres nunca han sido valorizadas como iguales a los hombres. No son respetadas. Hace poco fui contratada para un evento y era la única mujer allí. Incluso, una vez no me dieron ni agua. Esa falta de respeto no ocurre con los MCs”. Hoy, asegura, es complejo ser funkera: “Tenemos un gobierno donde el tipo [Bolsonaro] no invierte en nada para las favelas. No invierte en arte ni en deportes ni en educación. Pero aún tengo esperanza de que esto cambie”.

La transmutación de esa preeminencia masculina es el leitmotiv del colectivo brasileño Todas Podem Mixar (TPM), fundado en 2017 por DJ Miria Alves (31). TPM propicia la ‘vibración femenina a través de la música’, resignificando el destino de mujeres periféricas, afrodescendientes y otras disidencias. De este modo, el baile –en su sentido corporeizado, biopolítico y performativo– funge como resistencia y rebelión de las mujeres.

Un ritmo al hueso

El funk no sólo se ha popularizado en Brasil, sino que también en clubes y discotecas de Venezuela, Rumania, Bulgaria, España y Chile. 

Desde 2018, Fran Solar (28) imparte clases de twerk y funk en La Casa del Perreo, ubicada Santiago Centro, Chile. Al ser oriunda de El Bosque –comuna segregada de la capital–, se sintió interpelada ante la precariedad que expone el funk carioca. “Me di cuenta de que ese género era de barrio; lo percibí muy propio. Cuando comencé a hacer clases de funk, decidí ser un canal para que les cabres supieran que hay una criminalización latente”, señala. 

En las letras eróticas, así como en la performance, ella observa una defensa de lo femenino y lo suburbano: “Me gusta que el funk sea un ritmo al hueso. Mostrar un poco más de piel incomoda. Como mujer cis y lesbiana, creo que mi acercamiento al funk partió por eso: por estar marginalizada. Hace algunos años, danzar funk era una vulgaridad. Con mi corporalidad puedo llevar a cabo una reivindicación. Decir ‘quiero lamerte la xoxota’ es terrible, pero es una forma de declarar: ‘Soy una mujer sexualmente activa’. Con el funk me puedo liberar”.

Algunos hits de Funk Carioca para comenzar a dançar

“Rap da Felicidade”Sidney da Silva (MC Cidinho) y Marcos Paulo de Jesús Peizoto (MC Doca) conforman el dúo Cidinho e Doca. Criados en la favela Cidade de Deus, sus temas promovieron la paz en las fiestas de funk, que solían ser controladas por pandillas.

“Olha a Explosão” – Aquí, MC Kevinho alude a una joven que deleita al público en la pista de baile de una fiesta funk.

“Baile de Favela” Una de las canciones más exitosas de MC João, que causó revuelo mediático por su letra de fuerte contenido sexual y por ensalzar la objetivación de la mujer.

“Vai Toma” –En este tema, el paulistano MC Pikachu apologiza respecto del uso y abuso del cuerpo femenino.